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El amarillista apocalipsis de Facebook

En los últimos días, los medios no dejan de hablar de Facebook (mucho más que lo acostumbrado) por dos cuestiones que derivan de un caso en particular: las denuncias contra Cambridge Analytica. Concretamente, se investiga la fuga de datos personales de 50 millones de usuarios que fueron usados por esta consultora para diseñar campañas sucias y estrategias de atracción de voto en favor de distintas candidaturas políticas en el mundo.

 

 

Las dos cuestiones, entonces: 1) fuga de datos; 2) influencia en ideologías políticas. Paso a explayar mi opinión sobre cada punto.

 

SOBRE LA “FUGA DE DATOS PRIVADOS” EN FACEBOOK

 

¿Cuáles de tus datos personales considerás vos que son significativos para las empresas o instituciones?  Y, más importante que esto ¿cómo creés que los usan?

Estimado, acá Facebook no inventó nada. Si vamos al caso, el pionero es Google. Todas las plataformas que usamos para navegar –tanto motores de búsquedas como redes sociales y aplicaciones móviles–, no sólo registran los datos con los que nos suscribimos (nombre, email, teléfono, o lo que ellos quieran pedirnos como condición de ingreso) sino que captan nuestros intereses en cada clic que sumamos… y hasta nuestros movimientos, gracias a algo instalado en nuestros celulares llamado GPS.

 

¿Cómo creés que Google Maps puede indicarte en las fichas de cada ubicación cuáles son las horas en las que hay mayor cantidad de público? ¿O los atascos en las rutas? ¿Ya adivinaste? ¡Bingo! Porque capta el GPS de los celulares que se aglomeran en esos espacios y en esos momentos. Y más allá de que este dato pueda impactarte (o no), ¿acaso no es genial el que una aplicación pueda señalarte que esa zona tiene demasiado tráfico y que te conviene esquivarla? Ni hablar de la aplicación de Google que nos permite encontrar nuestro celular cuando lo perdemos o creemos que nos lo robaron. Google nos permite calcular la ubicación de acuerdo a la última hora que estuvo conectado… ¡Gracias San Google!

 

Pero volvamos a enfocarnos en Facebook: Por supuesto que registra cada uno de nuestros movimientos en internet. Cada clic que hacemos cuenta algo de nosotros (intereses); cada reacción a las publicaciones, define nuestras preferencias; cada conexión con personas, señala nuestra capacidad para viralizar contenidos gracias al llamado “factor social”; cada dato extra que aportamos (estudios, lugar de trabajo, profesión), indica nuestro nivel educativo, económico, social, etc. (aunque sobre esta cuestión en particular, Facebook ha decidido eliminar la segmentación por considerarlo un punto discriminatorio… no así Linkedin); incluso cuando contamos que estamos de viaje, o que acabamos de comprometernos, etc., le estamos relatando momentos y situaciones vividas.

 

¿Cómo usa Facebook toda esta información? En realidad, para dos cosas:

  1. mejorar la plataforma para satisfacción de sus usuarios
  2. proveer información a empresas e instituciones para que puedan segmentar mejor sus campañas publicitarias y políticas…

 

“¡OH POR DIOS! ¡Entonces esto está ocurriendo desde hace años! ¿Por qué se dan cuenta recién ahora?“ Estarás pensando en este momento mi querido lector.

En realidad, los mismos medios (diarios, TV, radio) que en estos días están publicando noticias apocalípticas sobre Facebook, son los que por años utilizaron esta forma totalmente normal y conocida de uso de información para segmentación de campañas promocionales. ¿Acaso no es mejor que en nuestras pantallas aparezca la información o los productos que realmente nos interesan o estábamos buscando? (A eso se le llama una buena segmentación).

 

Sin embargo, los medios siguen agrandando un poquito el tema… Y esto es porque, por un lado, convengamos que es muy divertido pegarle con títulos amarillistas a los gigantes de internet, y, por otro, todavía siguen calentitos por algo que pasó a principios de año: el cambio de algoritmo de Facebook que afectó a medios y empresas.

 

Paso a contar el culebrón 2.0 bien cortito: Dado que a la red se suman diariamente miles y miles de nuevas empresas, instituciones y medios de comunicación, los muros de los usuarios cada vez se veían más inundados de posteos “externos” en detrimento de los de familiares y amigos, que eran la razón por la que se sumaron a Facebook en primera instancia. Como Facebook reconoció este problema, decidió hacer un cambio en su algoritmo para que a partir de febrero de 2018, todas las publicaciones de medios y empresas tuvieran menos alcance que los de amigos y familiares.

 

Empresas e instituciones tomaron distintas estrategias como cambio de contenidos, búsqueda de otros formatos, o se fueron a otras redes (aunque ninguna es tan barata como Facebook), mientras que los medios tradicionales hicieron uso de lo que saben hacer mejor y no dejaron de tirarle artículos negativos a Facebook (sobre todo un diario llamado Infobae que me hace destornillar de la risa con sus notas amarillistas… pero bueno, eso es una opinión personal de esta humilde profesional de las redes sociales).

 

A veces es sólo cuestión de conocer un poco por dónde viene la cosa…

 

En fin. ¿Nuestros datos son continuamente recabados, analizados y utilizados con fines comerciales, comunicacionales y políticos? Obviamente que SÍ, Raúl / Mabel. ¡Desde hace años! Y es NORMAL.

Ahora, por favor, dejá de lloriquear, sumarte a hashtags apocalípticos, mudarte a Twitter (si sos facebookero de alma, difícilmente te guste esta red y difícilmente te acepten los tuiteros), o publicar esas ridículas cadenas de los Estatutos de Roma y que se yo cuántas pavadas más.

Gracias.

 

 

SOBRE LA INFLUENCIA EN IDEOLOGÍAS

 

¡Bienvenido al siglo XXI! Donde la propaganda debió evolucionar a la par de nuevos canales tecnológicos, algoritmos de Internet y públicos menos influenciables por el tradicional panfleto en la calle.

 

¿Qué te puedo decir? Si sos macrista y algunos posteos kirchneristas en Facebook te convencieron de no votarlo… o si sos cristinista y algunos posteos del Pro en Facebook te hicieron votar a Mauricio… tus ideologías no debían ser muy firmes desde el vamos. Lo mismo aplica para USA y los anti/pro Trump. Es por eso que, lamentablemente, y con toda sinceridad, no logro tragarme lo de la influencia ideológica a través de Facebook.

 

A ver si puedo dejarlo en claro: LAS REDES, LOS MEDIOS, INTERNET, NO CUENTAN CON LA CAPACIDAD SUPERPODEROSA DE CAMBIAR IDEOLOGÍAS, A LO SUMO, POTENCIAN LAS QUE YA TENEMOS, PERO NO LAS CAMBIAN.

 

Y para argumentar esta afirmación, vuelvo al tema de los algoritmos: por lo general, estos “bichitos” tecnológicos, lo único que hacen es encerrarnos en una burbuja que sólo nos muestra la información relacionada con nuestros clics (conexiones con personas, intereses, búsquedas). Así, los posteos en nuestros muros se vuelven casi cíclicos, ya que empieza a descartarse la información que a nosotros NO nos interesa (léase “posteos de otras ideologías”). Y es obvio que esto es algo muy malo porque nos muestra solamente una porción de la realidad, acallando otras visiones, versiones y opiniones. Por lo tanto, es nuestra responsabilidad ser menos vagos con nuestros clics y simplemente investigar un poco más sobre otras posiciones, para tener una noción más rica y educada sobre lo que se nos cante.

 

¡TIP ESPECTACULAR!: Leé mucho y de todo antes de andar opinando por las redes sociales. Te resultará muy beneficioso, y la gente y los community managers te querrán un poquito más <3.

 

Ahora, si se cambiaran los algoritmos para que pase exactamente lo opuesto a la burbuja, y nos aparecieran posteos contrarios a nuestra ideología para que votemos al otro candidato… vuelvo a la misma frase “tus ideologías no debían ser muy firmes desde el vamos”. Pero entonces, igualmente podrías ser influído por cualquier militante que se te cruce en un asado.

 

 

ENTONCES ¿SE DERRUMBA FACEBOOK?

 

NO.

 

Mark podrá estar un poco molesto por lo sucedido (más que nada por la caída temporal en la Bolsa), y quizá le haga algo de cosquillas el hecho de que algunas pocas multinacionales y celebridades (más por una cuestión política que comercial, creo yo) estén abandonando la red. A lo sumo, nos bajarán los costos de las pujas ya que algunos participantes gordos del mercado se retiran jejejeje (chiste/plegaria de social media manager). Pero el trinomio Facebook – Instagram – Whatsapp (siiiii ¡Mark también es dueño de esas dos que tanto usás!) está muy lejos de su final. Tanto es así que en la última semana Instagram ya está probando nuevos formatos para comercializar productos y muchos estamos esperando que aparezcan más novedades sobre Whatsapp Business.

 

Por lo pronto, lo único que puede matar a Facebook…

 

es la Generación Z.

 

Pero esa ya es otra historia.

 

 

Romina Moine
Directora de Marketing y Estrategia
Consultora Interactúa

 


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